Durante una reunión de trabajo en la planta de transformación de la empresa Chicza, ubicada en Chetumal, la senadora Anahí González Hernández reconoció la labor de las mujeres chicleras del estado, a quienes calificó como un motor clave para el desarrollo económico local y la sostenibilidad del aprovechamiento del chicozapote en la Selva Maya.
El encuentro se realizó junto con el equipo del Consorcio Chiclero, encabezado por Manuel Aldrete, en el marco de la presentación del Programa de Mentorización en el Aprovechamiento de Chicozapote en la Selva Maya Mexicana. Esta iniciativa, desarrollada en colaboración con la Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable (GIZ), está enfocada en capacitar a mujeres y jóvenes de comunidades vulnerables para fomentar su inclusión en procesos productivos sustentables.
La senadora recordó que desde 1981, los estados de Quintana Roo y Campeche son las únicas regiones del país que mantienen el aprovechamiento tradicional del látex del árbol Manilkara zapota, materia prima para la elaboración de chicle natural. Este modelo productivo ha ganado reconocimiento internacional por su carácter orgánico y biodegradable.
Anahí González destacó que las mujeres han adquirido un papel fundamental en la cadena productiva, participando activamente desde la gestión administrativa hasta la extracción directa del látex en la selva. Subrayó el caso de Beatriz Colli, integrante de la Cooperativa de Petcacab, como ejemplo del esfuerzo femenino en este sector.
La senadora también vinculó el liderazgo de las mujeres chicleras con una transformación más amplia que se vive a nivel nacional, resaltando que la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia representa un avance significativo en la participación de las mujeres en espacios de poder. A nivel estatal, destacó el papel de la gobernadora Mara Lezama como promotora del desarrollo social, económico y cooperativo en Quintana Roo.
Actualmente, Chicza produce el primer chicle biodegradable y 100 % natural del mundo. Su elaboración es resultado del trabajo comunitario que respeta los procesos tradicionales de extracción y promueve el desarrollo local sustentable.
Con estas acciones, el Gobierno de Quintana Roo y actores del sector social fortalecen el reconocimiento de las mujeres como agentes de cambio en modelos productivos sostenibles y con enfoque de equidad.



