Hace 378 días, cuatro voluntarios se encerraron en un hábitat de aproximadamente 518 metros cuadrados para llevar a cabo el primer ejercicio de simulación de vida en Marte de la NASA. La tripulación vivió en camarotes, realizó caminatas espaciales, cultivó vegetales y fue sometida a una importante carga de estrés mental. Nadie en la Tierra ha estado tan cerca de experimentar las condiciones del planeta rojo como ellos.
Los integrantes de la misión CHAPEA (Análogo de Exploración de Rendimiento y Salud de la Tripulación) completaron su tarea con éxito. El sábado 6 de julio, salieron de su reclusión en el Centro Espacial Johnson de la NASA para “volver a la Tierra”. Su experiencia bajo condiciones extraterrestres proporcionará datos invaluables que servirán para las futuras misiones de colonización espacial.

Las misiones análogas de la NASA permiten estudiar los problemas asociados con la exploración espacial mucho antes de que se presenten. Existen centros de investigación en climas helados, bajo el agua, en desiertos y también escenarios que parecen sacados de sets de películas. Estas pruebas de campo son vitales. En ellas se evalúa la efectividad de medidas y contramedidas antes de enviar una tripulación fuera de la Tierra. En el caso de CHAPEA, el objetivo era estudiar los riesgos en el sistema físico y psíquico humano asociados con la experiencia en Marte.
La NASA tiene planeadas al menos dos misiones CHAPEA adicionales en el Centro Espacial Johnson. La siguiente simulación está programada para 2025, mientras que la última comenzará en 2026. Todavía no hay una fecha exacta para enviar a los primeros seres humanos a Marte. Los esfuerzos de las principales potencias espaciales del mundo se centran en el establecimiento de bases en la Luna y la exploración de recursos en la superficie.

