La mañana del 11 de octubre, Ecatepec se vio sumido en el caos debido a una serie de bloqueos que se llevaron a cabo en varios puntos del municipio mexiquense. Estas manifestaciones generaron trastornos significativos para miles de personas que intentaban salir hacia sus trabajos y escuelas, afectando la rutina diaria de la comunidad local. Los transportistas, liderados por la Organización de Sindicatos y Agrupaciones Empresariales de México (OSAEM), expresaron su malestar a través de estos bloqueos y un comunicado público. En el comunicado, exigieron una acción inmediata de la Fiscalía General de la República (FGR) en la Ciudad de México para investigar y poner fin a las extorsiones que han estado afectando a su gremio.


Los puntos de bloqueo incluyeron áreas estratégicas como la Vía Morelos, cercana al Puente de Fierro, y la estación Guadalupe Victoria, así como El Vigilante al inicio de la autopista México-Pachuca y en Rio de los Remedios. Estas acciones llevaron a la suspensión del servicio en las líneas 2 y 4 del Mexibús, y los vehículos de transporte público que se dirigían a la Ciudad de México también se vieron obligados a detenerse, creando congestión en las carreteras circundantes. La movilización fue parte de un esfuerzo por parte de los transportistas para denunciar la presunta colaboración entre ciertos servidores públicos y la delincuencia organizada en prácticas de extorsión, un problema que ha afectado negativamente a su comunidad y a la seguridad pública en la región. Las protestas buscan llamar la atención sobre esta situación y exigir medidas concretas para abordar el problema de manera efectiva.


