Este miércoles, la falta de gas natural dejó un rastro de industrias inactivas, taxis detenidos y estaciones de servicio cerradas en Argentina. El gobierno de Javier Milei tomó la decisión de suspender el suministro a cientos de empresas y estaciones de servicio que utilizan gas natural comprimido, priorizando el servicio en hogares, hospitales y escuelas.
La restricción del suministro se extendió a todo el país, provocando la interrupción del expendio de gas natural en estaciones de servicio y el cese de actividades en compañías petroquímicas, petroleras, cerealeras y agroindustriales. Esta medida busca preservar la infraestructura y garantizar la provisión para usuarios residenciales, centros de salud y educación.

El origen de la crisis energética se desencadenó por la negativa de la empresa brasileña Petrobras a descargar un cargamento de gas licuado adquirido por Argentina, debido a problemas con la forma de pago ofrecida. A pesar de un tenso día de negociaciones, se alcanzó un acuerdo para normalizar el servicio en las próximas horas, aunque el proceso de compresión y distribución podría llevar varios días.
Argentina, que enfrenta temperaturas invernales aún en otoño, no logra autoabastecerse de combustibles fósiles y depende en gran medida de importaciones. La situación revela desafíos estructurales en la política energética y pone de manifiesto la urgencia de resolver problemas de infraestructura para evitar crisis recurrentes en el suministro de energía.

