Una histórica disputa por el agua entre Estados Unidos y México está alcanzando niveles críticos, afectando a comunidades texanas que dependen del Río Grande. Líderes locales exigen que México cumpla con sus obligaciones de compartir el agua según un tratado de 80 años, o enfrentar recortes en la ayuda estadounidense. México, atrasado en el suministro debido a la sequía y presiones internas, ha resistido liberar agua desde sus embalses, según informa The Washington Post.
La escasez ha provocado cierres industriales, pérdidas de empleos y amenazas de paralización en la construcción en Texas. Los líderes texanos están solicitando la intervención federal o un huracán como esperanza para resolver la situación, instando al Secretario de Estado, Antony Blinken, y al Congreso a presionar a México.

Por otro lado, la intensa sequía y ola de calor en México ha dejado seis presas completamente secas y otras 28 embalses entre el uno y el diez por ciento de su capacidad. De las 210 grandes presas en el país, 133 tienen menos del 50 por ciento de su capacidad, reflejando la gravedad de la crisis hídrica y la necesidad urgente de tomar medidas.

