La serie “Chespirito: Sin querer queriendo”, ha abierto viejas heridas y colocado a Florinda Meza en el centro de una tormenta digital. Lo que parecía un homenaje a Roberto Gómez Bolaños terminó retratándola como villana, provocando burlas, insultos y hasta amenazas en redes sociales.
Para quienes crecimos con El Chavo del 8, esta serie toca una fibra sensible. De niños reíamos con Don Ramón, Doña Florinda, el Chapulín… y hoy, de adultos, vemos cómo la nostalgia se convierte en polémica. En lugar de celebrar el legado de Chespirito, se ha desatado una cacería que amenaza con borrar lo bueno que esos personajes significaron en nuestra infancia.
En Zacatecas, su tierra natal, algunos piden derribar la estatua de Florinda Meza. En Cancún, incluso el busto de Chespirito está en la mira. La escultura, oficialmente llamada “Monumento a Roberto Gómez Bolaños ‘Chespirito’”, está ubicada sobre la avenida Tulum, frente a la entrada principal de la terminal ADO. Fue inaugurada en 2016 con la presencia de Florinda Meza. Ahora, un usuario en redes, identificado como Carlos Burrón (@CBuburron), sugirió con tono irónico que también debería ser retirada, encendiendo el debate.
La serie, producida por su hijo, presenta una imagen dura de Florinda Meza que muchos han tomado como verdad absoluta. Pero, ¿merece este trato una mujer que fue parte de ese universo que tanto nos marcó?
Las redes sociales no perdonan, y hoy Florinda Meza enfrenta sola una ola de odio. La pregunta es si una bioserie —es decir, una serie basada en hechos reales— debe destruir para entretener. Porque más allá del morbo, está en juego algo más profundo, nuestra memoria colectiva y la forma en que decidimos recordar lo que alguna vez nos hizo felices.
Y apenas vamos en el capítulo 7…
Solo quedan, las ganas de llorar.

