El turismo es la principal fuente de ingresos en Quintana Roo, impulsado por su abundante riqueza natural. Sin embargo, en los últimos años, se ha observado un aumento en el número de desarrollos inmobiliarios turísticos y privados que operan de manera irregular y clandestina debido a la dificultad de obtener los permisos de impacto ambiental necesarios. La presidenta de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) en la región Sureste, Miguel Ángel Lemus, señaló que la obtención de permisos de construcción en la región puede demorar hasta dos años, en gran parte debido a la limitada autorización de Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA) por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Esta situación ha llevado a más de 100 proyectos a estar detenidos, lo que afecta tanto la industria como el entorno natural.
Uno de los destinos más afectados es la Isla de Holbox, que enfrenta serios problemas ambientales y una construcción descontrolada debido a la falta de regulación efectiva. El Grupo Ecologista del Mayab (GEMA) ha denunciado la construcción no autorizada de inmuebles turísticos en áreas naturales protegidas, lo que ha resultado en la acumulación de basura, contaminación de aguas residuales e inundaciones. Estas actividades ponen en peligro la biodiversidad y los ecosistemas de la isla, que ha sido Área Nacional Protegida (ANP) desde 1994.

Para abordar esta situación, es esencial que se establezcan regulaciones estrictas para el desarrollo turístico y la construcción en Áreas Nacionales Protegidas (ANP) y que se implemente un plan de desarrollo sostenible que limite el crecimiento urbano y proteja el entorno natural. Además, se requiere un aumento en la tramitación de autorizaciones y la asignación de personal en la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente para prevenir incumplimientos de las regulaciones ambientales y promover prácticas de desarrollo responsables y sostenibles en la región.


