Hace un año, los ecuatorianos votaron para terminar con la extracción de petróleo en el Parque Nacional Yasuní, una de las regiones más biodiversas del planeta. Sin embargo, hasta la fecha, no se ha logrado cumplir completamente con esta decisión. Recientemente, se cerró el primer pozo de más de doscientos en la provincia de Orellana, pero el gobierno busca una extensión de cinco años para completar el proceso.
El presidente de la Nacionalidad Waorani del Ecuador (NAWE), Juan Bay, expresó su frustración por la falta de avance. A pesar del resultado del referendo, que casi un 60% de los votantes apoyaron, las críticas apuntan a que no ha habido suficiente voluntad política para cerrar las operaciones petroleras de manera efectiva.
El Ministro de Energía y Minas, Antonio Goncalves, defendió la extensión solicitada, argumentando que es necesario para evitar impactos negativos en el medio ambiente y en las comunidades cercanas. Sin embargo, el grupo ambientalista Yasunidos ha criticado esta solicitud como una burla y una falta de respeto al fallo de la Corte.
Expertos y organizaciones, como Amazon Watch, han señalado que el gobierno no ha mostrado prisa por cumplir con el cierre. La industria petrolera, que ha estado en la región por más de cinco décadas, ha sido responsable de frecuentes derrames que han afectado la salud de las comunidades locales. La solicitud de extensión ha sido vista por muchos como una estrategia para seguir extrayendo petróleo.

