Laura Beristain, esa política «brillante» que parece haber dominado el arte de no saber perder. En su papel de regidora en el cabildo de Solidaridad, en lugar de ser una fuerza para el bien, ha optado por ser una experta en desacreditar constantemente a la administración de la actual presidenta, Lili Campos.
La presidenta Lili Campos se ha encontrado con el emocionante desafío de resolver los desastres y la falta de políticas públicas que dejó atrás nuestra querida Laura Beristain. Durante su mandato, el ayuntamiento se convirtió en un negocio familiar, donde la corrupción era el pan de cada día.
Pero, por supuesto, nuestra estimada Laura no está dispuesta a admitir sus errores pasados. En su lugar, ha decidido sacar el máximo provecho de la única plataforma política que le queda: las sesiones de cabildo. Con una astucia que sorprendería a cualquiera, ahora se presenta como la aliada más leal de la gobernadora Mara Lezama, a pesar de que antes era la crítica más feroz de su gestión. ¿Quién puede entender ese cambio tan drástico de opinión?
La estrategia política de Laura Beristain es tan brillante como un diamante en bruto. ¿Recuerdan cuando fungió como diputada en la XV Legislatura del Congreso de Quintana Roo y apoyó al gobierno del PAN de Carlos Joaquín durante el período 2016-2019? ¡Eso es cosa del pasado! Ahora ataca al PAN con una pasión renovada. En lugar de atacar, debería considerar explicar el destino de los cuantiosos recursos federales que fluyeron durante su mandato en 2021, según la Auditoría Superior de la Federación.
Pero no se preocupen, Laura Beristain no solo se limita a la política, también se aventura en el emocionante mundo del boxeo, al menos en el cabildo. Durante una sesión, amenazó con «echarse un round» al secretario cuando intentó mantener el orden. Parece que el descontrol no es exclusivo de su vida política. Y recordemos cómo, en un acto de valentía, Laura agredió verbalmente a elementos de seguridad en su residencial en Playa del Carmen, aparentemente porque los protocolos de seguridad no le parecieron adecuados. Sin duda, un ejemplo de estabilidad emocional.
En conclusión, Laura Beristain ha demostrado ser una política sin rumbo, cuya actitud errática y enfoque destructivo solo han contribuido al caos en Solidaridad. Es hora de que asuma su responsabilidad y trabaje en beneficio de la ciudadanía en lugar de buscar réditos políticos a cualquier costo. La ciudadanía merece representantes que actúen con responsabilidad y visión de futuro, y Laura Beristain parece haber perdido el rumbo por completo. ¿Estará consciente de que la regiduría es su último bastión? Aunque, en realidad, ni como regidora ha servido a los solidarenses.

