OPINIÓN | David García
En la política, la forma suele delatar al fondo. El joven diputado Santiago Canche de la XVIII del Congreso de Quintana Roo parece haberlo entendido al revés, mucho gesto, poca sustancia.
Tras el regaño público de la presidenta Claudia Sheinbaum a algunos legisladores de Baja California por limitarse a posar para la foto, muchos legisladores a nivel nacional salieron apresurados a las calles para demostrar que “no son iguales”.
Y Quintana Roo, no podría ser la excepción. Hoy vemos a este joven diputado, en su afán de sobresalir, caminando colonias repartiendo Regeneración, el periódico de Morena, pintando banquetas y posando para el video, como si el trabajo legislativo se redujera a eso.
La escenografía se completa con un mensaje en redes sociales, grabado con lentes oscuros, mucha imagen, pocas ideas.
La pregunta es inevitable, ¿qué iniciativas ha presentado en el Congreso?, ¿qué está haciendo realmente por los ciudadanos que representa? Hasta ahora, no hay respuestas claras. Solo consignas, lecturas accidentadas y una evidente falta de oficio político.
La inexperiencia de algunos personajes políticos de Morena le ha costado a este país, y le ha costado mucho.
La política no se improvisa ni se aprende a fuerza de propaganda callejera. Ya viene 2027. Ojalá entonces el partido apueste por mejores cuadros políticos y no solo por jóvenes en etapa de improvisación, pagando una cuota política que termina saliendo muy cara para todos.

