La detención de Wilfrido Ostorga Molina, mano derecha del director de Centros Penales, por facilitar la salida de narcotraficantes y permitir visitas irregulares en la prisión de Mariona, ha revelado graves irregularidades en el sistema penitenciario.
Según investigaciones del periódico El Faro, Ostorga Molina tenía influencia gracias a su cercanía con Osiris Luna, viceministro de Justicia y Seguridad Pública, y logró que reclusos pagaran grandes sumas de dinero para obtener privilegios y traslados a hospitales privados.

Documentos judiciales y escuchas telefónicas muestran cómo se podía comprar impunidad dentro de la cárcel de Mariona, lo que cuestiona la efectividad de las medidas implementadas en el marco de la «guerra contra las pandillas».
Además, se ha revelado que Osiris Luna ha sido señalado anteriormente por tener relaciones criminales con líderes pandilleros y narcotraficantes, lo que ha generado preocupación sobre la integridad del sistema de justicia y seguridad en El Salvador.
Este nuevo escándalo de corrupción suma más tensiones al gobierno de Bukele y plantea serias interrogantes sobre la transparencia y eficiencia del sistema carcelario del país. Las investigaciones continúan y se espera que se tomen medidas contundentes para combatir la corrupción y garantizar la justicia en El Salvador.

