Cancún.- El Estadio Beto Ávila, conocido por ser la casa de los Tigres de Quintana Roo, ha sido víctima de las inclemencias del tiempo. Las recientes tormentas que azotaron la región dejaron como resultado inundaciones en el recinto, que fue remodelado con una inversión de 300 millones de pesos.
Durante el pasado fin de semana, se tenía previsto que los Tigres de Quintana Roo se enfrentaran a los Algodoneros de Unión Laguna en una serie de juegos. Sin embargo, debido al mal tiempo que azotó el paradisiaco destino mexicano, la serie tuvo que ser cancelada.

Usuarios en redes sociales no tardaron en reportar las consecuencias de las torrenciales lluvias en el Estadio Beto Ávila. Se observaron goteras en diferentes áreas del inmueble, y algunas zonas del estadio presentaban acumulación de agua o mostraban un notable deterioro ocasionado por las condiciones climáticas adversas.
Estas nuevas afectaciones generan más polémica en torno al estadio, que ya ha sido objeto de críticas y controversias debido a su costoso proceso de remodelación. La inversión de 300 millones de pesos planteaba una mejora integral en las instalaciones, pero los recientes eventos ponen en duda la eficiencia de dichas mejoras frente a situaciones climáticas extremas.

Los encargados del estadio aún no han emitido declaraciones oficiales sobre las medidas que tomarán para solucionar los problemas de inundación y deterioro causados por las tormentas. Los aficionados y la comunidad deportiva esperan que se tomen acciones prontas y efectivas para garantizar la seguridad y el buen estado de este emblemático recinto.

