El Filtro Invisible. Cuando el Control se Disfraza de Seguridad
Por: Redacción Ya es Noticia México.
No es seguridad. Es CONTROL TOTAL.
Históricamente, la cobertura de un informe de gobierno requería una acreditación, una revisión básica y libertad para trabajar. Pero en el Yucatán de Joaquín “Huacho” Díaz Mena, el guion ha cambiado. Para asistir a su primer informe, la prensa nacional y local no solo debe enviar un correo a una cuenta de Gmail; debe someterse a un interrogatorio técnico que raya en lo policial.
Bajo el cobijo de la ASIPONA y la Aduana Marítima de Progreso, el gobierno estatal ha levantado un filtro invisible pero implacable: declara cada aparato electrónico… o te lo retiramos.
La burocracia del miedo
Computadoras y cámaras profesionales siempre se han registrado. Eso es normal. Pero el punto de quiebre en esta convocatoria es la exigencia de facturas o «cartas de propiedad» para dispositivos personales. ¿Desde cuándo el ejercicio periodístico depende de presentar la factura de un teléfono celular ante una oficina gubernamental?
El mensaje es directo y contundente, impreso en letras que no dejan lugar a dudas: “Los equipos no registrados pueden ser confiscados”. Así, con una amabilidad institucional que hiela, se le advierte al mensajero que sus herramientas de trabajo están bajo fianza. Si no hay papel, no hay equipo. Si no hay registro, no hay acceso.
¿La regla es para todos?
Aquí surge la pregunta que nadie en el equipo de «gobierno cercano» se atreve a responder: ¿Esta regla también aplica para los cientos de ciudadanos —por no decir movilizados— que llenarán el recinto?
¿Veremos a los simpatizantes haciendo fila con su factura en mano? ¿Revisará la Aduana el número de serie de cada celular de la audiencia? ¿Se les amenazará con confiscarles el teléfono si no demuestran la propiedad legal antes del mediodía de ayer 14 de enero?
Sabemos la respuesta: No. Porque este cerrojo no es para proteger el evento, es para filtrar a quien observa. Es un protocolo diseñado exclusivamente para la prensa. La misma prensa que invitan, la misma prensa que luego incomodan.
El miedo al lente
Ahí reside el verdadero fondo. Esto no huele a protocolo portuario; huele a control narrativo.
Si a siete kilómetros mar adentro, en el corazón del Puerto de Progreso, todavía hay miedo a un celular no registrado, el problema no es el dispositivo ni la seguridad de la Aduana. El problema es el nerviosismo de lo que ese celular podría grabar y transmitir sin el permiso del guion oficial.
Al final, el eslogan dice «Rumbo claro», pero el método se siente oscuro. Porque cuando el poder le teme a una cámara sin factura, es porque le teme a la verdad sin filtro.





