Irán fue escenario este miércoles de un masivo funeral en honor al fallecido presidente Ebrahim Raisí, con una notable asistencia internacional de líderes y diplomáticos en muestra de apoyo a la República Islámica.
Los actos funerarios comenzaron con un rezo liderado por el líder supremo de Irán, Ali Jameneí, en la Universidad de Teherán, seguido por una procesión hacia la plaza Azadi, que atrajo a cientos de miles de personas para despedir a Raisí, quien falleció en un accidente de helicóptero el domingo en el noroeste del país.

A pesar de la indiferencia fuera de la ruta de la comitiva, el Centro de Conferencias Internacional de Teherán recibió a unas 50 delegaciones internacionales, incluyendo primeros ministros y cancilleres, que presentaron sus respetos a Raisí y los otros fallecidos.
Los actos funerarios continuarán mañana con los entierros en diferentes ciudades del país, marcando el final de una serie de eventos que subrayan la importancia y la incertidumbre tras la pérdida de un líder que se perfilaba como sucesor de Jameneí.

