Cerca de 23 personas perdieron la vida en un devastador incendio que consumió una planta de baterías de litio en Corea del Sur. La tragedia ocurrió en una instalación en Hwaseong, al sur de Seúl, propiedad de Aricell, fabricante surcoreano especializado en baterías.
El siniestro comenzó con una serie de explosiones en la segunda planta, donde se inspeccionan y empaquetan las baterías. Imágenes de seguridad captaron el momento crítico de las explosiones, mientras los trabajadores luchaban por controlar las llamas.
Tras horas de intensos esfuerzos, los bomberos lograron contener el incendio, pero encontraron desafíos significativos al ingresar al edificio carbonizado para recuperar los cuerpos de las víctimas. Según el bombero Kim Jin-young, la identificación de los cuerpos quemados será un proceso largo y complejo.

Las autoridades surcoreanas han iniciado una investigación para determinar las causas exactas del incendio, que podría haber sido exacerbado por la presencia de humo tóxico y la inflamabilidad inherente de las baterías de litio almacenadas en la planta.
Este trágico suceso representa una de las peores catástrofes industriales en Corea del Sur en años, suscitando preocupaciones sobre la seguridad en instalaciones de alto riesgo como esta.

