Hoy se cumplen siete años desde el trágico asesinato del Director de Gobernación, Isaías Capeline Lizarraga, en la administración del ex gobernador Roberto Borge Angulo, quien ahora disfruta de su estadía en una acogedora cárcel.
En este día de recuerdo, nos encontramos con una mezcla de opiniones sobre este peculiar personaje de la política quintanarroense. Algunos lo describen como un «patrón» cercano, sencillo y dispuesto a ayudar, mientras que otros lo ven como un tipo rudo y de cuidado.
En aquellos tiempos de bonanza política, Capeline tenía la oportunidad de repartir generosamente su ayuda a la gente. Hoy en día, con la política de austeridad y los recortes presupuestarios, parece que a los políticos les cuesta hasta ayudarse a sí mismos.
Volviendo al tema principal, el trágico asesinato de Capeline y su escolta, Ángel Casillas, nos lleva a preguntarnos qué sucedió realmente en ese fatídico día en Cancún. ¿Fue un ajuste de cuentas? ¿Un complot político? ¿O simplemente una lamentable casualidad? Según los datos proporcionados en su momento por la desaparecida Procuraduría General de Justicia del Estado de Quintana Roo, más de 20 disparos de grueso calibre segaron la vida de estos dos infortunados.
Se rumorea que, durante la misa de cuerpo presente en la Iglesia católica Del Perpetuo Socorro de Chetumal, el entonces gobernador de Quintana Roo, «Beto Borge», se acercó al ataúd y abrió la tapa para asegurarse de que fuera realmente Capeline quien estaba dentro. ¡Vaya forma de corroborar la identidad! Roberto Borge era así. En fin, parece que en este caso aún hay más incógnitas que respuestas. Pero mientras tanto, seguiremos especulando y alimentando las teorías conspirativas en las pláticas de café.

Recordemos a Capeline como un personaje polifacético que dejó huella en la política quintanarroense. Algunos lo recuerdan con aprecio por su ayuda a la gente, mientras que otros lo ven como un individuo de cuidado. La vida política siempre nos sorprende con sus personajes coloridos y sus historias trágicas.



