Editorial | Ya es Noticia México
Para exigir la garantía de un automóvil hubo micrófonos abiertos, transmisiones en vivo y especialistas opinando durante horas. La indignación fue inmediata. La presión, constante.
Pero cuando el tomógrafo del Hospital General de Chetumal, ahora bajo la administración del IMSS Bienestar, lleva más de un mes sin funcionar, el volumen baja. Los reflectores se apagan. La urgencia desaparece.
¿Vale más la garantía de un vehículo que el derecho a la salud?
No hablamos de un cliente inconforme, sino de pacientes que requieren estudios para confirmar diagnósticos o iniciar tratamientos. En medicina, un mes puede marcar la diferencia entre atender a tiempo o lamentar consecuencias.
Mientras una agencia enfrenta cuestionamientos públicos, ciudadanos de Chetumal pagan estudios privados, viajan a otras ciudades o esperan. Y en ese vacío, un médico abrió un consultorio particular bajo el nombre “Dr. del Bienestar”, cobrando por un servicio que el sistema público no está brindando. Más que ingenioso, el gesto resulta preocupante.
No es un ataque a los medios, sino una evidencia de prioridades. La agenda pública responde a la presión pública. Si exigimos al Estado la misma transparencia que a una empresa, habrá respuestas.
Una falla mecánica se repara.
Un diagnóstico tardío, no siempre.


