En el mundo policial, cada detalle cuenta y tiene un propósito. Uno de esos gestos que pasa desapercibido para muchos es cuando los agentes tocan la parte posterior de un automóvil con la mano derecha al detenerlo en carretera. Aunque parece sacado de una película de Hollywood, esta práctica tiene su base en la realidad de los agentes reales.
Este gesto se ha vuelto viral en las redes sociales, generando curiosidad y preguntas. ¿Qué pretenden lograr tocando la parte trasera del auto? En realidad, esto se debe a un protocolo vigente en varios países, como Estados Unidos, especialmente para los agentes que patrullan solos.

Al acercarse al auto detenido, el policía se dirige al portamaletas, se quita los guantes si los lleva y toca la parte trasera del vehículo. Esto tiene varios propósitos: verificar que el portamaletas está cerrado y no hay nadie escondido, garantizar la seguridad del agente y establecer huellas dactilares en la carrocería, lo cual puede ser útil en caso de una futura imputación del conductor.
Este gesto también es una medida de precaución, evitando que el agente sea atropellado por el conductor si intenta escapar. Además, es común que el agente también toque el techo del vehículo, sobre la ventanilla, para dejar huellas dactilares adicionales.
En resumen, este gesto aparentemente insignificante tiene una finalidad importante en el trabajo policial. Aunque es poco probable que un conductor en fuga se detenga en un lavadero para eliminar las huellas dactilares del agente, esta práctica se mantiene como parte de los protocolos de seguridad y evidencia en el campo policial.

