El 16 de mayo, conductores en el centro de Houston, Texas, se vieron envueltos en un aterrador tornado. El viento violento y los escombros arrastraron los vehículos por las carreteras mientras la tormenta causaba estragos en la ciudad.
El tornado provocó grandes daños a su paso, afectando áreas extensas y poniendo en peligro a quienes transitaban por la zona. La situación dejó a muchos conductores atrapados en medio de la furia de la naturaleza.
Autoridades locales y equipos de rescate respondieron rápidamente para asistir a los afectados y evaluar los daños causados por el fenómeno meteorológico.

