La inseguridad se ha convertido en un problema recurrente en muchas ciudades de Latinoamérica. A pesar de los esfuerzos constantes de las autoridades para erradicar este mal, los delincuentes encuentran formas de continuar delinquiendo, lo que genera temor entre la población. Hartos de vivir con miedo, algunos vecinos se han organizado para amenazar a los ladrones y aseguran que tomarán la justicia en sus manos, advirtiendo que «lincharán a cualquier persona que sea descubierta robando».
En las últimas horas, se ha difundido ampliamente a través de redes sociales un incidente en el que un grupo de residentes atrapó a dos mujeres acusadas de robo. En los videos que circulan se observa cómo las acusadas fueron amarradas a un poste, golpeadas, se les cortó el cabello y se les prendió fuego en los alrededores.

El hecho ocurrió en calles de Ecuador, pero se viralizó rápidamente en varios países, alcanzando más de un millón de reproducciones en la red social. Los comentarios muestran una amplia gama de opiniones, desde la condena hasta la justificación de la violencia ejercida.
A pesar de que la ley mexicana prohíbe la justicia por propia mano y el uso de violencia para reclamar derechos, las prácticas de linchamiento persisten en algunas comunidades, reflejando la desesperación por la inseguridad y la impunidad que se vive en ciertas zonas del país.

