Científicos advierten que un terremoto de magnitud 9,0 y un tsunami en la costa noroeste del Pacífico son inevitables. Estudios recientes revelan que la zona de subducción de Cascadia, una falla de 1.126 kilómetros que se extiende desde el norte de California hasta la isla de Vancouver, podría desencadenar un evento catastrófico similar al que afectó Japón en 2011.
La geóloga Corina Allen del Servicio Geológico de Washington destaca que la infraestructura construida antes de 2005 no está preparada para soportar el fuerte y prolongado sismo que se espera. Explica que muchos edificios, puentes y otras estructuras no están diseñados para resistir un terremoto tan fuerte, ya que las normativas de construcción adecuadas se aplican desde 2016.
Yumei Wang, asesora en infraestructura y riesgos de la Universidad Estatal de Portland, señala que edificaciones de ladrillo y madera son particularmente susceptibles a la destrucción. Enfatiza que los esfuerzos actuales para mitigar el riesgo no son suficientes y que se necesita una mayor inversión para proteger a las comunidades.
A pesar del alto costo, Diego Melgar, sismólogo de la Universidad de Oregón, cree que la inversión es vital para la seguridad futura. Para quienes residen o visitan la costa, sobrevivir a un tsunami dependerá de la rapidez con que puedan evacuar a terrenos elevados, aunque en muchas áreas de Washington no hay zonas altas cercanas.

