EDITORIAL | Ya Es Noticia México
Lo que anunció Citlalli Hernández no es un simple cambio de fecha; es una jugada para evitar que el partido se le salga de control. Al aplazar el registro de candidatos a diputados y alcaldes, Morena decidió apagar los fuegos más grandes primero, resolver quiénes irán por las gubernaturas y repartir el poder arriba antes de abrir la puerta a miles de aspirantes locales.
Aunque el discurso oficial dice que se necesita tiempo para buscar «los mejores perfiles» y cumplir con la paridad de género, la realidad es otra, no daban abasto con tanto trámite y necesitaban ganar tiempo para calmar los pleitos internos. Tirar toda la carne al asador al mismo tiempo habría sido un desastre operativo.
Esta postergación es una apuesta riesgosa. Le da respiro a la dirigencia para organizar las encuestas, pero llena de dudas y nervios a la militancia. Si este tiempo extra no sirve para poner orden y armar acuerdos firmes, el retraso solo habrá empujado la bronca un par de semanas más adelante.

