El presidente Andrés Manuel López Obrador reveló el impacto devastador de la empresa Sactun, anteriormente conocida como Calica, en la Riviera Maya. Durante 36 años, Calica exportó 3,500 toneladas de roca caliza semanalmente, principalmente a Estados Unidos, afectando gravemente el manto freático de la zona y causando daños ambientales irreversibles.
El área afectada abarca 1,200 hectáreas de selva, ríos subterráneos, cenotes y manglares. Esta actividad minera provocó la destrucción de la diversidad local, afectando a 942 especies, incluidas aquellas en peligro de extinción. Las voladuras realizadas para extraer roca contaminaron el agua con nitratos y otras sustancias, y la empresa retuvo ilegalmente más de 40 millones de metros cúbicos de agua subterránea, causando colapsos y hundimientos en la zona, incluyendo la carretera federal 307.

Actualmente, hay una denuncia internacional de la empresa contra el Gobierno de México, solicitando una compensación de mil 500 millones de dólares. El presidente propuso la compra de los terrenos para transformar la zona afectada en un centro de recreación y declarar el resto como área de reserva. Se espera una decisión legal antes de que termine la administración actual.
López Obrador instó a los ambientalistas a evitar que la empresa estadounidense continúe afectando el ecosistema y expresó su esperanza de una respuesta positiva por parte de la empresa, subrayando que se busca un acuerdo para conservar el medio ambiente de la región.

