Los Magistrados de la Cuarta Sala Familiar tomaron una decisión en relación al régimen de convivencias supervisadas en un caso de conflicto por la guarda y custodia de menores, a raíz de una denuncia presentada por el padre de los niños.
El origen de este caso se encuentra en un proceso de guarda y custodia de menores, donde la Jueza Sexto de Distrito, Mercedes Méndez Guerrero, determinó que el comportamiento inusual de la madre constituía un riesgo para los niños. En consecuencia, la jueza ordenó que los menores no fueran entregados a su madre y quedaran bajo el cuidado del padre.
En abril de 2022, el Juez Décimo Primero del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, Justino Aranda García, quien ya no ocupa ese cargo, otorgó al padre la custodia provisional de los menores. En su fallo, el juez estableció que la madre solo podía tener contacto con los niños en el Centro de Convivencia Familiar Supervisada (CECOFAM) dos días a la semana, los jueves y sábados, bajo la supervisión de monitores.
Sin embargo, los Magistrados de la Cuarta Sala Familiar resolvieron modificar el régimen supervisado de convivencias, pasando directamente a una convivencia no supervisada, lo cual llevó al padre de los menores a presentar un amparo para impugnar esta decisión.
Se informó que en una reunión liderada por la magistrada Érika Marlén Zepeda García de la Cuarta Sala Familiar del TSJ-CDMX, se propuso negociar un nuevo esquema de convivencia a favor de la madre, pero el padre se opuso alegando que aún está pendiente la resolución del juicio que determinará la guarda y custodia de los niños.
Hasta la fecha, no se ha establecido el estado de salud mental de la madre a través de pruebas periciales, a pesar de las preocupaciones previamente expresadas por la jueza Mercedes Méndez Guerrero acerca de su conducta y su impacto en los menores. Los Magistrados han ordenado una evaluación psiquiátrica de las partes involucradas, a pesar de que ya se están realizando pruebas similares en el Juzgado 12, donde se lleva a cabo la disputa familiar.
El trasfondo de este caso se encuentra en el matrimonio de la pareja en 2016 y el nacimiento de sus hijos en 2018 y 2020. Sin embargo, debido a diversas circunstancias que ponían en riesgo la vida e integridad de los menores, el padre decidió alejarse del hogar con los niños y emprender un proceso legal para obtener su custodia.

