Ya terminó la veda electoral y, con ella, las restricciones que existían para algunas dependencias del gobierno de Quintana Roo en la promoción de sus acciones.
Quienes hemos estado al frente de la comunicación institucional o gubernamental sabemos que, a partir del día 1 después del proceso electoral, hay semáforo verde para dar a conocer las acciones del gobierno. Se tuvieron 45 días para armar las estrategias de comunicación a seguir. Sin embargo, surge una inquietud: ¿será cierto lo que dicen, que los responsables de la comunicación de las dependencias están atados de manos? ¿Que no pueden publicar ni una fotografía sin la venia de la coordinación general de comunicación, o es una excusa para no hacer su trabajo?
Observamos que las acciones del gobierno de la jefa del ejecutivo, Mara Lezama, no se ven reflejadas adecuadamente en la comunicación pública. Estas acciones parecen recaer en una sola persona, el ejecutivo del estado, lo cual, a la larga, puede traer serios problemas. Si usted, estimado lector, sale a la calle y pregunta a un ciudadano quién es el titular de Salud en el estado, difícilmente lo sabrá. Esto se extiende a otras dependencias como Obras Públicas o Turismo, solo por mencionar algunas. En sexenios anteriores, todo ciudadano sabía quién era el «General Villa o Capella», y no era por mera casualidad. Por algo las y los ciudadanos los responsabilizaron de sus acciones de seguridad y lo siguen haciendo hasta la fecha. En este momento, no se conoce el nombre del titular de la Seguridad Pública en Quintana Roo. ¡Caray, mi vecino no sabe quién es el responsable de la seguridad “ciudadana” de Quintana Roo! La ciudadanía no conoce a este funcionario, ¿no se suponía que serían servidores de calle y no de escritorio?
Es crucial revisar las estrategias de comunicación del gobierno de Mara Lezama. Actualmente, hay una escasa agenda pública de la titular del ejecutivo, lo que nos lleva a cuestionar si esta es una estrategia deliberada para no mostrarse cercana a la ciudadanía, o simplemente no le gusta tratar con los medios de comunicación. Aunque en esto difiero, ella llegó al servicio público por la voz ciudadana y sabe la importancia de estar en contacto directo con las y los ciudadanos a través de los medios de comunicación.
El déficit en la comunicación de las acciones del gobierno puede tener serias repercusiones. Los casi 2 millones de habitantes de Quintana Roo no viven pegados a un radio o a un celular ni siguen las redes sociales institucionales, por lo que debería existir alguna otra forma de comunicar efectivamente las acciones gubernamentales.
Si las estrategias de comunicación no se corrigen, la desconexión entre el gobierno de Mara Lezama y la ciudadanía puede incrementarse, -ya empieza a ser un foco rojo- generando desconfianza y desinformación. Como periodista, es mi deber señalar lo que a la vista no se ve, porque si no lo hago, sería un simple publicista y no un verdadero comunicador. Mis columnas pueden ser incómodas para algunos, y causan problemas al poder, pero son necesarias para visibilizar lo que necesita atención.

