Después de este lamentable espectáculo circense llamado campañas políticas, ¿volveremos los ciudadanos al olvido de siempre?
Las campañas ya han comenzado, pronto se unirán a la procesión aquellos candidatos y candidatas que aún cojean en sus estrategias para las presidencias municipales y diputaciones locales. Las calles serán un pandemónium, en los semáforos de la ciudad veremos a los políticos acercarse a nuestros autos con las sonrisas más falsas que jamás hayamos presenciado. Algunos, los más descarados, buscarán la reelección porque, según ellos, están haciendo un trabajo excepcional, respaldado por encuestas que, por cierto, pagan con nuestro dinero y que convenientemente señalan que los ciudadanos «desean que sigan ahí». ¡Vaya cinismo!
¿Quién en su sano juicio desearía que un político se perpetúe en el poder? Seamos honestos, ninguno. Todos, en algún momento, llegan con las mejores intenciones, pero a medida que avanza su gestión, pierden la brújula y se convierten en aquello que solían detestar cuando eran simples mortales, y un poco más.
Ahora, frente a este sombrío panorama, sabemos qué ocurrirá después del 2 de junio. El ciudadano común, como usted y como yo, será abandonado; todas las promesas de campaña, junto con las solicitudes recibidas, irán directo a la papelera.
Este «ejercicio democrático» solo beneficia a un selecto grupo alrededor del candidato más afortunado, ahora entendemos por qué hay tantos aduladores pululando alrededor del candidato. Le diré desde ya, si está participando directa o indirectamente en alguna campaña política asegúrese de sacar algunos centavos, que le paguen por caminar y ondear banderas junto al «señor candidato», porque después del día de la elección, ni lo mirarán, y mucho menos le contestarán el teléfono. Así de triste está la política en nuestro país.
Los «fosfo-fosfo», no crea que están al alcance de cualquier ciudadano; esos tenis solo los usarán aquellos de mayor poder adquisitivo. De entrada, le digo algo, y seré muy sincero, no se deje engañar, los programas sociales que existen por parte del gobierno federal continuarán, no se deje sorprender, llegue quien llegue, las cosas seguirán igual, los gobiernos siempre necesitarán tener bajo control a las masas de gente, algo así como «saber cuántas ovejas están en el corral», ¿acaso creía usted que el gobierno regala dinero por su buen corazón? No, jamás, lo hacen para mantener controlada a la población, y eso, al menos en México, difícilmente cambiará, por cierto ese dinero, es producto de nuestros impuestos.
Así que aproveche la visita del candidato o candidata que toque a su puerta, porque después no lo volverá a ver más que en Facebook, y si estoy equivocado, corríjame… lo desafío a que vaya al Congreso del Estado o a alguna presidencia municipal y diga: «Quiero ver al presidente, necesito hablar con él…» Siéntese y espere, porque ni siquiera le abrirán la puerta.

