COLUMNA Punto de Reposo
Por David García Velasco
En el ejercicio del poder, la pregunta no es qué dices hoy, sino qué hiciste cuando tuviste la oportunidad de actuar. La labor legislativa de la senadora Mayuli Martínez frente al Tren Maya nos obliga a revisar el archivo, y los datos son contundentes, la oposición que hoy encabeza no siempre estuvo ahí.
Hay que recordar las fechas. En 2020, cuando se firmaron los contratos y comenzó el flujo de recursos federales, Quintana Roo y Yucatán estaban gobernados por el PAN. Ni Carlos Joaquín ni Mauricio Vila se opusieron. Al contrario, fueron invitados de honor. En ese momento de definiciones, la voz de la senaduría que representa a Quintana Roo fue inexistente. No hubo amparos desde su escaño, no hubo denuncias por la falta de estudios ambientales, ni bloqueos presupuestales.
¿Por qué calló la representación legislativa cuando se autorizaron los fondos? Ese silencio institucional fue, en la práctica, un aval que permitió al proyecto tomar una fuerza irreversible.
No fue sino hasta abril de 2022, con el calendario electoral en marcha, cuando la senadora Mayuli Martínez decidió cuestionar el Tramo 5. Pero para entonces, ya habían pasado años de selva desmontada bajo el respaldo político de su propio partido. La pregunta es obligada: ¿Se trata de una convicción ambientalista o de una estrategia de campaña?
Es fundamental cuestionar al poder, pero la crítica pierde toda su fuerza cuando llega con cuatro años de retraso. Protestar hoy por lo que se permitió con un cómodo silencio ayer no es coherencia; es un cálculo político que la ciudadanía detecta de inmediato. Al final, los cargos son pasajeros, pero las omisiones quedan registradas para la posteridad.
Por cierto, resulta fascinante la relación de la senadora Mayuli Martínez con la obra. Mientras en el discurso lo condena, en la práctica lo disfruta; ahí están los videos en su propia página de Facebook que la muestran como una usuaria más del Tren Maya. Y ojo, no está mal. Al contrario, después de que nos costó una millonada de recursos públicos, lo mínimo es que se use.
Es curioso, sin embargo, ver cómo se puede ser «oponente» de día y «pasajera» de tarde. Si ya lo tenemos y lo pagamos todos, hay que utilizarlo, ¿o no es así, senadora?
Es justo en ese boleto de abordar donde su discurso encuentra su Punto de Reposo.

