En Singapur, recientemente se ha dado a conocer una sofisticada estafa que utiliza Inteligencia Artificial. Un empleado de un banco recibió un correo electrónico del CEO solicitando transferir cientos de millones a una cuenta bancaria en el extranjero.
El CEO, aparentemente, organizó una videollamada para explicar la transacción. Sin embargo, tanto él como los empleados presentes en la videollamada resultaron ser suplantaciones generadas por IA.
A pesar de las sospechas iniciales del empleado, quien solicitó reunirse en persona, la videollamada prolongada de más de 20 minutos convenció al trabajador de realizar la transferencia.
La sofisticación de esta estafa revela un nuevo nivel de peligro en la era de la Inteligencia Artificial, donde la línea entre la realidad y la ficción se desdibuja peligrosamente.

