Jaqueline Gmack, residente de Florianópolis, Brasil, tomó ibuprofeno para sus dolores menstruales como de costumbre. Sin embargo, 48 horas después, comenzó a sentir una picazón intensa en un ojo.
Al día siguiente, al despertar, se encontró con ampollas de sangre dentro de la boca, lo que la llevó de urgencia al hospital.
En el centro médico, su estado empeoró rápidamente: su rostro se llenó de ampollas, su visión se nubló y finalmente cayó en coma. Tras 17 días inconsciente, despertó con severas secuelas: síndrome de Stevens-Johnson, una rara enfermedad de la piel.
El caso destaca la importancia de estar atento a cualquier síntoma potencial de esta enfermedad extremadamente rara, como picazón en la piel o lesiones en la boca, y buscar atención médica inmediata en caso de presentarlos.

