En Indiana, Estados Unidos, se ha desatado conmoción por la trágica muerte de un niño de diez años, identificado como Dakota Levi Stevens. El menor falleció debido a asfixia después de que su madrastra, Jennifer Lee Wilson, con un peso de 153 kilos, lo aplastara con su cuerpo durante varios minutos. El incidente ocurrió en abril de este año, pero Wilson fue arrestada recientemente tras una orden judicial emitida contra ella.
Wilson, que enfrenta cargos de homicidio imprudente, fue detenida en la frontera entre Michigan e Indiana. De ser encontrada culpable, podría recibir una condena de hasta seis años de prisión. La madrastra mantuvo su cuerpo sobre el niño durante más de cinco minutos en un intento de retenerlo, lo que provocó la asfixia del menor.

La mujer alegó que pensó que el niño estaba mintiendo y solo llamó a los servicios de emergencia cuando se dio cuenta de la gravedad de la situación. A pesar de que el menor fue trasladado en helicóptero a un hospital, murió dos días después. La policía también encontró que el niño había pedido ayuda a una vecina, alegando que sus padres lo golpeaban.
Este caso ha puesto en el centro de atención la situación familiar del niño y la grave imprudencia de la madrastra, generando un fuerte impacto en la comunidad local.

