El Gobierno va a proponer adelantar la jubilación en aquellos trabajos con muchas bajas y alta mortalidad. Se busca ofrecer un respiro a los oficios más duros y desgastantes, compensando las secuelas de las jornadas laborales con una retirada anticipada que no afecte a las prestaciones.
Según el primer borrador elaborado por el Ministerio de Seguridad Social, ahora las organizaciones sindicales y los empresarios tendrán que añadir sus propuestas al texto en la mesa de negociación sobre las pensiones. El objetivo del real decreto es regular y establecer un procedimiento general que permita anticipar la edad de jubilación para ocupaciones penosas, tóxicas, peligrosas o insalubres.

Las negociaciones se esperan intensas debido al nivel de detalle requerido. Se han definido tres índices como guía para la propuesta, aunque las organizaciones sindicales consultadas no comparten todos los cálculos propuestos.
Si la reforma sale adelante, habrá que hacer cuentas, ya que estas nuevas jubilaciones conllevan un coste adicional a la Seguridad Social, que correrá a cargo de la empresa y del empleado. Además, los coeficientes serán revisados en un plazo de diez años.

