El Salvador enfrenta un grave caso de lavado de dinero y estafa, con más de 110 personas detenidas, la mayoría de ellas ciudadanos colombianos. Esta red de estafadores operaba ofreciendo créditos a ciudadanos de El Salvador, pese a no estar registrados en la Superintendencia del Sistema Financiero del país. Entre los arrestados figuran exmilitares y expolicías, quienes llegaron a El Salvador como turistas.
La estructura delictiva cobraba un exorbitante interés del 20% sobre los créditos, y las personas que no podían pagar eran amenazadas o sufrían usurpación de su identidad. De este modo, la red criminal accedía a cuentas bancarias y tarjetas de débito para enviar el dinero al extranjero. Esta organización ha enviado más de 20 millones de dólares a Colombia desde 2021.

Las autoridades creen que los detenidos podrían formar parte de la «estructura Gota a Gota», originada en los cárteles colombianos en 1998 y que ha operado en diferentes países. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha insistido en que los colombianos implicados en el caso deben enfrentarse a la justicia salvadoreña.
Por su parte, el presidente Nayib Bukele aseguró que los colombianos «deberán enfrentar la justicia salvadoreña, reclame quien reclame». El mandatario invitó a los «colombianos de bien» a visitar El Salvador para «vacacionar, invertir, trabajar o emigrar» y les prometió que tendrán «seguridad jurídica» y otras garantías. Sin embargo, advirtió que «los delincuentes, los narcos, los estafadores y algunos de los mal llamados ‘gestores de paz’, es mejor que no vengan a nuestro país a buscar problemas, porque nuestras cárceles los esperan». Lo de los «gestores de paz» parece una alusión al presidente colombiano, Gustavo Petro, con quien Bukele ha tenido algunas controversias.

