El fútbol francés se ve empañado por un acto de violencia que ha generado gran indignación entre los equipos y el presidente del país.
El pasado sábado 3 de junio, en el partido entre Ajaccio y Marsella, un pequeño de 8 años, quien lucha contra el cáncer, fue víctima de una brutal agresión por parte de un grupo de fanáticos locales. Estos invadieron un palco al percatarse de que el niño llevaba la camiseta del equipo visitante.
«Creíamos que estar en el palco lo protegería, pero luego se puso la camiseta del Olympique. Mi esposo lo tomó en brazos para que pudiera ver la salida de los jugadores al campo; en ese momento, un grupo de personas nos atacó. Empujaron a mi hijo, su rostro golpeó la barandilla del asiento. También golpearon a mi esposo en la cara, le quitaron la camiseta de Kenzo y la quemaron. Incluso escupieron en la comida que teníamos allí», relató la madre afectada.

La noticia llegó a oídos de Emmanuel Macron, presidente de Francia, quien durante una conferencia expresó su indignación y solicitó sanciones severas para los responsables de este acto violento.
En respuesta, la Fiscalía de Ajaccio ha iniciado una investigación para esclarecer lo sucedido, ya que se reportaron más agresiones contra la afición del Marsella.
Esperamos que este incidente no solo sea condenado, sino que también sirva como un llamado de atención para erradicar la violencia en el deporte y garantizar la seguridad de todos los aficionados, sin importar su equipo o condición.


