El gobierno mexicano ha bloqueado el acceso de 13 agentes antidrogas de Estados Unidos al país, en respuesta a reclamos de la DEA dirigidos al presidente Andrés Manuel López Obrador. Según la directora de la agencia, Anne Milgram, este retraso en la obtención de visas ha afectado significativamente la capacidad de trabajo de la DEA, especialmente en un contexto de crisis por consumo de opioides en los Estados Unidos.
Estas declaraciones han exacerbado las tensiones entre la DEA y el presidente de México, quien ha denunciado ser víctima de una «campaña negra» promovida por la agencia. La directora de la DEA, Anne Milgram, compareció ante representantes del Congreso de Estados Unidos para justificar el presupuesto de la agencia, destacando la necesidad de una cooperación más constante por parte de México.

El republicano Hal Rogers, presidente del comité de Apropiaciones, criticó al Departamento de Justicia y el FBI por no proporcionar el apoyo necesario a la DEA para mejorar la cooperación con México. Se señaló que la falta de reuniones entre funcionarios de la DEA y el gobierno mexicano ha complicado aún más la situación. Mientras tanto, el gobierno mexicano ha apelado a un principio de reciprocidad en cuanto a los permisos de trabajo para agentes de la DEA en México.

