Durante un discurso en Michigan el martes, Donald Trump empleó una retórica despectiva al referirse a los inmigrantes que se encuentran ilegalmente en Estados Unidos, llamándolos «animales» y «no humanos». El candidato presidencial republicano destacó varios casos criminales que involucraban a sospechosos indocumentados, advirtiendo sobre la violencia y el caos que, según él, se desatarían si no ganaba las elecciones del 5 de noviembre.
Trump mencionó el caso de Laken Riley, una estudiante de enfermería asesinada presuntamente por un inmigrante venezolano en situación irregular, utilizando términos despectivos para referirse a algunos inmigrantes como «infrahumanos». Esta retórica es una constante en sus discursos, donde argumenta que los inmigrantes ilegales alimentan la criminalidad en Estados Unidos.
Los datos disponibles sobre la relación entre la situación migratoria y la criminalidad son limitados, y algunos investigadores sostienen que las personas indocumentadas no cometen delitos violentos en mayor proporción que los ciudadanos estadounidenses.
El candidato demócrata Joe Biden responsabilizó a Trump de fomentar la división y el odio en el país con su retórica extremista. Según Michael Tyler, director de comunicaciones de la campaña de Biden, el discurso de Trump promueve la violencia.
Trump pronunció su discurso, titulado «El baño de sangre fronterizo de Biden», en Grand Rapids, Michigan, un estado indeciso junto con Wisconsin que podría ser crucial en las elecciones presidenciales. La inmigración ha sido identificada como un tema importante por los republicanos y los independientes en las encuestas recientes.

