El albergue provisional instalado por el gobierno de Oaxaca en la parroquia Perpetuas y Felícitas, ubicada en Santa Lucía del Camino, se vio rebasado en tan solo tres días y cerró sus puertas el fin de semana, dejando de recibir a más personas migrantes en tránsito. La decisión de cerrarlo se debió a dos razones principales. En primer lugar, la mayoría de los migrantes, principalmente de Sudamérica, partieron este sábado para continuar su viaje hacia el norte del país, con la intención de cruzar a Estados Unidos. En segundo lugar, la falta de apoyo económico para proporcionar alimentos y agua a los migrantes contribuyó a la clausura del albergue.
Este espacio se había abierto de manera provisional en respuesta a las protestas de vecinos y comerciantes de colonias cercanas a la Central de Abastos, donde se concentra un gran número de personas migrantes debido a la ubicación de una terminal de autobuses.

Una familia venezolana que llevaba más de un mes viajando desde su país contó que se les informó que ya no podrían ser recibidos en el albergue debido a la escasez de agua, alimentos e insumos. A su llegada a México, habían agotado sus recursos y recibieron apoyo del Instituto Nacional de Migración (INM) para llegar a Juchitán de Zaragoza, donde solicitaron ayuda en un semáforo para reunir dinero y continuar su viaje hasta la ciudad de Oaxaca.

A pesar de los esfuerzos de la encargada del albergue, Juana Jiménez, para proporcionar baños y alimentos a los migrantes, la falta de recursos económicos y apoyo hizo que el albergue cerrara temporalmente sus puertas. Según el gobierno de Oaxaca, esta entidad se ha convertido en un punto de paso importante para miles de migrantes de varios países que buscan llegar a Estados Unidos, con más de 60 mil personas en tránsito registradas solo entre mayo y agosto.

