En una desconcertante muestra de prioridades invertidas, la XVII Legislatura del Congreso del Estado de Quintana Roo ha demostrado su habilidad para enfocarse en lo que parece ser su principal preocupación: proteger su imagen en lugar de abordar los problemas reales que aquejan al estado.
La creatividad de los legisladores quintanarroenses parece no tener límites cuando se trata de salvaguardar su reputación en las redes sociales. Mientras tanto, los problemas reales del estado quedan relegados a un segundo plano, ya que la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales ha destinado su tiempo y esfuerzo a aprobar una iniciativa que busca prohibir la publicación de fotos que puedan ser consideradas una invasión a la «intimidad personal» de los funcionarios.
La propuesta, liderada por la diputada Jissel Castro Marcial, pretende agregar un párrafo al Artículo 13 de la Constitución local para evitar que los medios de comunicación y el público en general publiquen imágenes que puedan perjudicar la imagen de los funcionarios. ¿El argumento? Supuestamente, proteger los derechos humanos y la integridad de los políticos.
La diputada Susana Hurtado respalda esta medida, argumentando que los medios podrían publicar fotos que no muestren su mejor perfil, lo cual considera una violación a su intimidad y derechos humanos. ¡Qué preocupación tan loable por la dignidad de los servidores públicos!
Sin embargo, esta iniciativa ha generado críticas y preocupación en cuanto a su impacto en la libertad de expresión y en el ejercicio periodístico. ¿Qué sucederá con el derecho fundamental de los ciudadanos a informarse y expresarse libremente?
Con tan solo dos propuestas en su haber, parece que la legisladora Jissel Castro Marcial ha encontrado su vocación en la defensa de la imagen de los políticos, mientras que los problemas reales del estado son dejados de lado.
Si esta reforma llegara a ser aprobada en el pleno del Congreso, los ciudadanos y los medios podrían enfrentar sanciones por simplemente publicar imágenes que los funcionarios consideren incómodas o poco favorables. ¿Es este realmente el tipo de protección que necesita Quintana Roo? La pregunta queda flotando en el aire.

