La forma de gobernar en Quintana Roo ya cambió, le guste a quien le guste. Y si algo está claro, es que disfrutar lo que se hace en el servicio público debería ser la norma.
Por David García.
Es interesante que aún nos sorprenda ver a un político cumpliendo con su deber. Mara Lezama ha demostrado que su estilo de gobierno, cercano y puntual, no solo es eficaz, sino que además parece disfrutarlo. La vimos durante el huracán “Helen” caminando por las calles inundadas, empapada a la par de los ciudadanos. Algo que, en otras circunstancias, parecería insólito. ¿Por qué? Porque en este estado estábamos acostumbrados a políticos que gobernaban desde oficinas cómodas, muy lejos de los problemas que afectan a la gente.
Aquí es donde se impone la corrección, la forma de gobernar de Mara Lezama no es una rareza, debería ser el estándar para cualquier servidor público. Lo que llama la atención no es solo que cumpla con su labor, sino que lo hace con una cercanía genuina, como si disfrutara estar donde está. Ese tipo de entrega visible, palpable, es lo que debería inspirar a presidentes y presidentas municipales en todo el estado.
Gobernar no es solo un empleo, es una responsabilidad que exige compromiso y pasión. Le guste o no a quien esté en la administración pública, este estilo de gobernar ya cambió la dinámica en el estado. Es cierto, la inseguridad sigue siendo una gran preocupación para los ciudadanos, y no faltan críticas al respecto. Todavía queda mucho por hacer, en esta y otras áreas. Pero es justo reconocer cuando alguien cumple bien su trabajo, porque ese tipo de acciones son fundamentales para reconstruir la confianza de la ciudadanía.
En un estado donde lo excepcional es que un político disfrute su trabajo y lo haga con pasión, esto también es noticia. Mara Lezama está marcando la pauta, y si los demás funcionarios públicos no lo entienden pronto, ya es hora de que se pongan al día.







