En un hecho histórico, la gobernadora Mara Lezama ha tomado una decisión trascendental para su administración. En un solo día, aceptó la renuncia de dos figuras clave en el gabinete de seguridad: el titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Rubén Oyarvide Pedrero, y el Fiscal General del Estado, Óscar Montes de Oca.


Quintana Roo ha dejado de ser un destino turístico tranquilo. La violencia ha aumentado, con extorsiones, derechos de piso, levantones, asaltos, homicidios y balaceras. La renuncia del Fiscal General era inevitable, ya que tanto ciudadanos como asociaciones civiles lo exigían, en especial las cientos de madres y familiares en busca de sus hijas y hijos desaparecidos. Quintana Roo se ha convertido en una fosa clandestina de cadáveres y se necesita tomar el control.



La gobernadora fue clara desde el inicio de su mandato: no más impunidad. Ha esperado el momento adecuado para tomar esta decisión respaldada por el clamor social de los quintanarroenses.
Confiamos en el trabajo que se está realizando en materia de seguridad ciudadana. Pronto se verá una inversión histórica en equipamiento para la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Quintana Roo. Ahora es el momento crucial y más importante para limpiar “la casa”, el interior en la Fiscalía General de Quintana Roo y la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

