Lo que pasó con el Buque Escuela Cuauhtémoc es una tragedia que duele. Ante el accidente, las autoridades mexicanas respondieron con seriedad, la Secretaría de Marina, la Cancillería, la Embajada en Estados Unidos y hasta la policía de Nueva York ya están trabajando juntos para aclarar lo sucedido.
Desde el gobierno federal no se escondieron, salieron a dar la cara, reconocieron lo que pasó y dejaron claro que lo más importante son las víctimas. Primero se atiende a los afectados, luego se investigan las causas, y después, si es necesario, se hablará de responsabilidades.
Lo triste es que hay quienes están usando esta tragedia para sacar ventaja política o atacar. Eso no se vale. En momentos así, lo último que necesitamos es que se aproveche el dolor para dividir o confundir. Las tragedias deben unirnos como país, no servir para hacer escándalo o generar odio.
Dejemos que los expertos hagan su trabajo y que se respete a quienes están sufriendo. No todo debe volverse un pleito político, hay temas que deben tratarse con respeto, disculpen, este es uno de ellos.

