Ser regidor o regidora no es cosa fácil, y menos si representas a la Cuarta Transformación, esa que promete más pisos que un edificio de lujo (el segundo ya está en construcción), y que asegura que los proyectos del presidente Andrés Manuel López Obrador tendrán continuidad. ¡Ah! Y por si fuera poco, ahora con Claudia Sheinbaum como la primera presidenta de México.
¿Y por qué lo digo? Pues porque algunos regidores y regidoras electas, que ni siquiera han estrenado oficina, ya parecen haber olvidado cómo llegaron a esa posición. Y claro, no es ningún secreto que muchos aterrizaron ahí gracias a su cuota dentro del partido. ¿Mérito propio? ¡Por favor! Si es que cuando el barco parte, hasta el que nunca ha subido quiere su camarote.
Ya lo dice el refrán: «El que nunca ha tenido y llega a tener, loco se quiere volver». Y aquí lo estamos viendo clarito: ya hay regidores con asistente personal, fotógrafo y hasta séquito, como si fueran estrellas de cine. ¡Pero si todavía ni asumen el cargo! ¿Qué sigue, una gira internacional de agradecimiento? Ah, no, disculpen, ya andan en «modo campaña» recorriendo sus colonias para dar las gracias a los votantes, como si no fuera suficiente con el sueldo que van a cobrar.
Que no se les olvide que tienen un trabajito pendiente: gobernar. Bajo los principios de MORENA, esos que repiten como mantra: no robar, no mentir y no traicionar al pueblo. No estaría mal que empezaran por ahí, ¿no creen? Eso sí que sería un buen comienzo para quienes van a ocupar una regiduría en los próximos cabildos.
Así que, regidoras y regidores, bájenle dos rayitas a la soberbia y recuerden que esto apenas empieza. Si no, ¿qué nos espera cuando lleguen al famoso segundo piso? Aprovechen el tiempo, quizás hasta para estudiar un poco, porque algunos ni la secundaria acabaron… y eso, la verdad, se nota.

