COLUMNA Punto de Reposo
Por David García Velasco.
La política en Quintana Roo ha entrado en una fase de suspenso que pocos vieron venir. Aunque el calendario marcaba finales de junio como la fecha clave para definir a quienes llevarán las riendas de los comités de la cuarta transformación, la orden desde el centro del país ha cambiado la jugada. En este momento, la prioridad para la presidenta Claudia Sheinbaum es el Mundial de Fútbol; no habrá ruidos ni distracciones políticas que empañen la atención nacional.
Este «tiempo extra» de casi cuarenta días más mantiene el tablero en movimiento. En la lista de favoritos, los nombres que dominan la conversación son Gino Segura y Ana Paty Peralta. Ambos encabezan las preferencias, pero la decisión final no solo depende de la popularidad, sino del género que se asigne a la entidad. Aunque hoy muchos ven a Gino con ventaja, en la política mexicana nada está escrito hasta el último minuto y los acuerdos de cúpula pueden cambiar el rumbo en un parpadeo.
Por otro lado, la figura de Rafael Marín enfrenta un escenario complejo. Consciente de que sus posibilidades de encabezar el proyecto son limitadas, retirarse ahora sería desmoronar el discurso que sostuvo ante los fundadores de Morena. Su reciente petición de espacio en Yucatán parece ser una salida estratégica, una forma de mantener la esperanza entre sus seguidores y seguir caminando el territorio con «perfil de turista» los fines de semana, sin admitir que el tren principal ya ha pasado.
Este respiro mundialista le otorga a los aspirantes un margen valioso para seguir operando en las calles. Para la dirigencia de Morena en Quintana Roo, la unidad no es una sugerencia, sino una obligación de supervivencia. El objetivo es llegar cohesionados al proceso electoral de 2027. Estos días de pausa serán determinantes para amarrar acuerdos internos, evitar rupturas y asegurar que nadie rompa filas antes de que se dé el silbatazo final en la Ciudad de México.

