El tifón Gaemi ha causado devastación en Taiwán y Filipinas, dejando más de 20 muertos, miles de afectados y numerosos daños materiales. El fenómeno ha sido descrito como «absolutamente salvaje» debido a sus cambios repentinos de trayectoria y a la intensidad de sus vientos.
El tifón tocó tierra en Filipinas el martes, afectando especialmente a la capital, Manila. Aunque no llegó a tocar tierra firme, obligó a declarar el Estado de Calamidad debido a intensas lluvias y graves inundaciones. Los vientos alcanzaron hasta 240 km/h, resultando en al menos 23 muertes, más de un millón de afectados y el naufragio del buque cisterna MT Terra Nova, que llevó a una emergencia ambiental.
En Taiwán, Gaemi impactó con fuerza durante la noche del miércoles, tocando tierra en el condado de Yilan. Los vientos de hasta 234 km/h causaron daños significativos y dejaron al menos tres muertos y 380 heridos. La tormenta provocó inundaciones severas en varias regiones, incluido Kaohsiung, y hundió un carguero frente a sus costas.
El tifón Gaemi ha llegado a China, donde se ha declarado estado de alerta máxima en la provincia de Fujian y otras regiones. Con vientos reducidos a 110 km/h, la tormenta se considera una tormenta tropical severa. Las autoridades han evacuado a 156,800 residentes y han cancelado vuelos y rutas de ferris para mitigar el impacto. El Centro Meteorológico de China ha advertido de lluvias torrenciales y precipitaciones intensas en varias provincias.
Este evento sigue a una serie de desastres meteorológicos en China, incluyendo inundaciones y olas de calor en años recientes, subrayando la necesidad de una preparación continua ante fenómenos extremos.

