Por Redacción Ya Es Noticia México
Chetumal, Quintana Roo (México), 30 de Octubre de 2025.– Lo que comenzó como una denuncia vecinal por una bolsa negra abandonada en un lote baldío, terminó por destapar uno de los fraudes más indignantes y crueles en la historia reciente de Chetumal. Lo que parecía ser un simple caso de mal olor en el vecindario se transformó en un escándalo nacional: decenas de mascotas, supuestamente cremadas por la empresa Xibalbá Incineración y Crematorio de Mascotas, fueron encontradas en avanzado estado de descomposición.
La mañana del miércoles, vecinos de la avenida Primo de Verdad con Isla Contoy reportaron una bolsa negra con olores fétidos. Al llegar, elementos policiales confirmaron que en su interior yacía un perro muerto. Pero aquel hallazgo no fue un hecho aislado: tras una serie de denuncias y reportajes de Alex Dorado, periodista de Chetumal, se descubrió un predio repleto de bolsas similares.
Autoridades de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo (FGE) confirmaron la existencia de al menos 110 bolsas con cuerpos de perros y gatos, muchos de ellos reconocidos por sus dueños, quienes habían contratado los servicios de cremación de la empresa Xibalbá.
El presunto responsable, Alejandro Yam Navarrete, se presentó durante años como empresario y amante de los animales. Ofrecía paquetes funerarios para mascotas que iban desde los 1,500 hasta los 8,000 pesos, incluyendo urnas biodegradables, certificados, acompañamiento psicológico y ceremonias simbólicas de despedida.
Sin embargo, lo que los dueños recibían en sus urnas no eran cenizas: era tierra común o polvo de madera. En muchos casos, Yam Navarrete incluso ofrecía “inyecciones de descanso”, que resultaron ser procedimientos ilegales y dolorosos para los animales.
La FGE abrió carpetas de investigación bajo los números FGE/QROO/OPB/10/5562/2025 y PPA/DP/DPAA/DSPDAZS/024/2025, por fraude, delitos contra el medio ambiente y la fauna. El crematorio, ubicado en el barrio Bravo de Chetumal, no contaba con permisos sanitarios ni ambientales.
De acuerdo con la Procuraduría de Protección al Ambiente (PPA), el sitio carecía de hornos, extractores o ventilación propia de un crematorio. Lo que se halló fue un vertedero improvisado, a cielo abierto, con decenas de cuerpos en descomposición.
“Nos entregaron tierra, no cenizas”
Las historias de las víctimas estremecen. Una mujer identificó entre los restos a su perro “Toby”, al que había despedido semanas antes en una supuesta ceremonia de cremación. “Me entregaron una urna, me dijeron que no la abriera. Ahora sé que todo fue una farsa. Lo que tenía en mi altar era tierra… no sus cenizas”, declaró entre lágrimas.
En redes sociales, decenas de familias comparten su dolor y exigen justicia. “No se trata del dinero —dijo otra afectada—, se trata del respeto. Nos engañaron con lo más sagrado: el amor por nuestros animales.”
El operativo encabezado por la Fiscalía, la PPA y la Secretaría de Medio Ambiente encontró más de 45 bolsas con restos animales el primer día de búsqueda. Las labores continúan en lotes baldíos adyacentes, donde podrían hallarse más cuerpos.
Vecinos aseguran que “era un secreto a voces”. Algunos comentaron que jamás vieron humo ni actividad típica de un crematorio, aunque ocasionalmente se percibían olores fétidos.
La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama afirmó en un comunicado:
“Estoy enterada del hecho y les aseguro que no habrá impunidad. La SEMA y la Fiscalía ya tienen conocimiento del caso y están brindando atención puntual para su resolución.”
El local fue clausurado, y se espera que se presenten cargos formales contra Yam Navarrete y su presunta cómplice Brizeidy Koo Dávila, quienes podrían enfrentar penas por fraude, maltrato animal y daños al medio ambiente.
El escándalo ha traspasado las fronteras mexicanas, generando debates sobre la falta de regulación en el manejo funerario de animales. Asociaciones de protección animal en América Latina y Europa han condenado los hechos, calificándolos como “una muestra del vacío ético en el comercio de la muerte animal”.
El caso Xibalbá es hoy símbolo del abandono institucional y la necesidad urgente de leyes más estrictas que regulen los servicios funerarios para mascotas y garanticen el trato digno que merecen los animales, incluso después de su muerte.
Lo que ocurrió en Chetumal no es solo una historia de fraude, sino de traición emocional y negligencia moral. Xibalbá, nombre que en la mitología maya representa el inframundo, se convirtió en metáfora del horror y la impunidad.
Hoy, decenas de familias esperan respuestas, pero sobre todo, esperan recuperar la dignidad que les fue arrebatada a sus compañeros de vida.



















