Anoche, mientras muchos apagaban las pantallas de sus teléfonos, me dediqué a ver la comparecencia de María Hadad Castillo, titular del Instituto Quintanarroense de la Mujer (IQM). Frente a la Comisión para la Igualdad de Género de la XVIII Legislatura del Congreso del Estado, presentó los avances del Segundo Informe de Gobierno de la gobernadora Mara Lezama. Lo que escuché, sin duda, me dejó pensando en los desafíos que aún enfrentan las mujeres de Quintana Roo, pero también en los pasos que, aunque insuficientes, apuntan a un camino de cambio.
Mary Hadad, como la conocemos en los medios de comunicación, habló de logros importantes: la cobertura del 50% en servicios de atención a mujeres en situación de violencia, la apertura de tres nuevos Centros Especializados para la Erradicación de Conductas Violentas, la atención a hombres generadores de violencia, y el empoderamiento de niñas y adolescentes bajo la estrategia “Niñas Poderosas”. No cabe duda de que hay avances. Más de 120 mil servicios gratuitos han sido brindados a mujeres que lo necesitan. Eso es un dato que no se puede ignorar, especialmente cuando en gobiernos anteriores el tema de la violencia de género parecía no estar en la agenda.
Pero mientras se detallan los números, uno no puede evitar preguntarse: ¿realmente está llegando este apoyo a todas las mujeres de Quintana Roo? Los números son alentadores, pero la realidad es mucho más compleja. Sabemos que la violencia contra las mujeres no se combate solo con centros de atención o talleres de masculinidades igualitarias, sino con un cambio profundo en la estructura social y económica. Las cifras presentadas por Hadad Castillo no necesariamente reflejan la realidad en las comunidades más marginadas del estado, donde muchas mujeres ni siquiera conocen la existencia de estos programas.
Los programas son un buen inicio, pero si no se garantiza su continuidad y su verdadero impacto a largo plazo, se quedarán en un simple “check” en el informe de gobierno. Las Redes de Mujeres Constructoras de Paz, las capacitaciones para emprendedoras y los “Faros de Luz” para adolescentes suenan bien, pero la pregunta real es si estas iniciativas están equipadas con el seguimiento necesario para hacer una diferencia duradera. No es solo ofrecer talleres y capacitaciones; se trata de construir un sistema que empodere a las mujeres en el tiempo, que les dé herramientas reales para su autonomía y bienestar.
Si algo me queda claro después de escuchar la comparecencia, que por cierto concluyó pasadas las 12 de la noche, es que el futuro de Quintana Roo está en manos de sus mujeres. El gobierno de Mara Lezama ha apostado por ellas, pero las apuestas deben cumplirse. Más allá de los números y las cifras, necesitamos resultados palpables en las calles, en los hogares y en las vidas de cada mujer y niña. No hay tiempo para errores o burocracia; el cambio debe sentirse y vivirse. Porque, al final, las promesas solo son tan fuertes como la voluntad para cumplirlas.
Una sugerencia para las y los diputados del Congreso de Quintana Roo; estas comparecencias no deben ser una pasarela en la alfombra roja de aplausos. Ustedes, que recién inician en esta nueva legislatura, traen el fresco pulso ciudadano que les dejó la campaña. Este es el foro para cuestionar y salir de dudas. El cuestionar y señalar no los hace enemigos del poder, pero sí los acerca a la aceptación ciudadana. Al final del día, son ustedes las y los representantes del pueblo.
Felicidades a Mary Hadad y a todo el equipo de mujeres que están al frente de tan noble institución. Su labor es vital para construir un Quintana Roo más justo e igualitario.

